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MatÃas Palacios Mujica
Ex Alumno Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt
En los 13 años que estudie en el San Francisco Javier, conocí a un montón de gente valiosa a la cual quiero y estimo mucho, mis amigos de colegios, profesores, funcionarios, jesuitas, todos ellos han calado hondo en mi formación y se los agradezco mucho, son parte de mi historia y de lo que soy hoy día.
En particular me gustaría recordar con mucho cariño a Exequiel Vega (el “tío Exe”), quien falleció a comienzos de este año por leucemia, el fue un profesor y persona excepcional, él se gano con su cercanía y simpatía el cariño de muchos de nosotros que hoy día lo recordamos con mucho afecto, en particular para mi fue y sigue siendo un figura harta inspiración por la calidad humana que él tenía.
En el colegio encontré un mundo mucho más grande que sus 4 paredes que lo cercaban, afuera del establecimiento se escondía una realidad que no era tan bonita como la que se vivía dentro y eso se lo agradezco mucho al San Francisco Javier, este amplio la concepción que tenía del mundo y me ayudo a comprenderlo mejor.
Ejemplos de esto hay de sobra, en tercero medio apadrine a Cristian un niño de la Teletón que vivía en la población padre Hurtado en Puerto Montt. Un día fui a su casa y su mamá me mando a comprar pan, ese día fue la primera vez que fui al kiosco de la esquina a comprar y me encontré que este tenía rejas, en realidad eso era lo demos, lo relevante del asunto era el miedo con que vivía Cristian y su madre, habían noches que no podía dormir por lo balazos y en general tampoco dormían tranquilos por miedo a que los narcotraficantes entraran a su hogar.
Otra experiencia en mi estadía en el colegio fue en los trabajos de invierno en Pichicolo, un pueblo que queda en las cercanías de Puerto Montt, en esa oportunidad fuimos a construir los cimientos de un casa a un señora que vivía en un invernadero, literalmente, la casa no tenia piso era pura tierra y el techo era de plástico, fue realmente impactante, no se como se mantenía sana la señora viviendo en esas condiciones, esos días trabajamos duro con mis compañeros de grupo para avanzar lo mas posible la construcción de la casa.
En estas y en otras tantas experiencias, encontré un mundo injusto, contradictorio y en especial muy necesitado de Dios. Sin embargo en el colegio nos enseñaron a que esto no nos paralizara si no muy por el contrario, nos enseñaron que había que cambiar el mundo y que era urgente instaurar el proyecto de Cristo, su proyecto de justicia y de solidaridad entre hermanos.
Hoy día estudio 5to año de ingeniería comercial (mención economía) en la Universidad Alberto Hurtado, estudio esto por que me encanta el área y además siento que en esta materia todavía queda mucho por hacer en Chile y en Latinoamérica. En el continente somos especialistas en desigualdad y eso no puede ser posible habiendo tantos hermanos nuestros que hoy día sufren de hambre, de falta de oportunidades y de miedo de salir a jugar con sus hijos a la calle, seamos generosos y recordemos que el mundo es mucho mas grande que la comodidad y tranquilidad de nuestro hogares y además como si fuera poco Cristo vino a entregar su vida por otros, sigamos su ejemplo que sin duda que vale la pena vivir al modo de él.
Matías Palacios Mujica
5to año Ingeniería Comercial
Universidad Alberto Hurtado
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